El Desierto Negro
La ópera prima del realizador argentino Gaspar Scheuer, bautizada El Desierto Negro, propone básicamente un homenaje y rescatar la un poco olvidada figura originaria del gaucho argentino, pero del gaucho gaucho, no la del gaucho de hoy, un tanto desdibujada, sino ese personaje rudo, simple, que recorría la pampa húmeda a caballo, cuidando del ganado, que vestía bombacha de campo y habitó la zona rural argentina allá por comienzos del siglo XVIII y que también participó muy activamente en la lucha por la independencia argentina en el siglo XIX. Pero que también sufrió las inclemencias de las persecuciones de varios gobiernos de turno, por ser siempre un personaje rebelde que no se casaba con nadie.

La cinta presenta la historia del gaucho Miguel Irusta en dos etapas, en la primera parte del film se muestra a un Irusta prófugo de la justicia por haber degollado a todo un pueblo para vengar la muerte de su padre, escapando de un grupo de soldados que quieren atraparlo cueste lo que cueste y luego el relato se ubica siete años después, cuando Irusta es recibido por Carmen en su casa, donde vive con su único hijo y allí se podrá ver el verdadero contraste entre barbarie y civilización que se busca plantear.

Si bien la película maneja un lenguaje bastante novedoso para desentrañar la historia de Irusta, por ejemplo se hace mucho hincapié en lo visual, prácticamente no hay diálogos y el hecho que este rodada enteramente en blanco y negro, le añade un contraste y una dureza que le van como anillo al dedo al relato, igual me parece como demasiado que muchos la hayan catalogado como la primer película de época del nuevo cine argentino.
En fin, subjetividades aparte, El Desierto Negro, protagonizada por actores casi desconocidos para nosotros como Guillermo Angelelli, Mónica Lairana, Alberto Rognoni, entre otros, sin dudas, se convertirá en una pieza artística referente dentro de su género, ya que transita un camino muy poco caminado por la escena cinematográfica argentina.

Comparte tu opinión