La flauta mágica (Película The Magic Flute)
La verdad que no suena para nada extraño que Kenneth Branagh, quien también supo filmar alguna vez Hamlet y Henry V, entre otras, este detrás de la versión cinematográfica de nada más y nada menos que la Flauta Mágica, una de las últimas óperas que el fallecido y talentoso músico Mozart escribió e incluso dirigió dos meses antes de su muerte en el Theater an der Wien de Viena en el año 1791, ya que es recurrente la debilidad del realizador por producir las obras más representativas de la historia.

En esta vuelta se decidió por la magia, la crudeza y la fantasía que propone esta polémica pieza de Mozart a la cual siempre se la relacionó con la masonería a la que presuntamente adscribía su autor. Sin introducir cambios en el eje de la historia, pero sí poniendo en práctica y haciendo uso de los ultimísimos recursos técnicos para imprimirle una buena dosis de belleza visual, La Flauta Mágica made in Branagh, mezcla escenas habladas y cantadas y tiene a Tamino en el eje de la historia.
En las vísperas de la primera guerra mundial y mientras espera ser convocado para pelear en el frente, Tamino, emprende un viaje mágico para escapar de tanta oscuridad y olor a muerte y se verá transportado a un mundo crepuscular que combina sueños y pesadillas, en tanto, tres enfermeras lo salvarán de la proximidad de la muerte y aquí es donde entra en escena Papageno, quien se atribuirá el mérito de salvar a Tamino quien luego será encomendado a salvar a la Reina de la Noche secuestrada por el Señor Sarastro.
Para lograr una fiel adaptación de la opera, Branagh, no solamente compartió el trabajo con la dupla integrada por Emanuel Schikaneder y Stephen Fry, sino que se rodeó de un talentosísimo elenco musical que incluyó al director musical James Conlon y a las ascendentes voces de la ópera Ben Davies, Amy Carson y Joseph Kaiser, entre otros.
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