Irina Palm


irina.jpgLa cinta Irina Palm es el fiel reflejo de lo que los seres humanos somos capaces de hacer por amor y ante la desesperación por la posible perdida del ser querido. Seguramente, si muchos de nosotros estuviésemos en los zapatos de Maggie, a quien el nieto está a punto de morírsele en sus brazos sino recibe el tratamiento médico que su enfermedad demanda, haríamos lo que sea y eso es lo que Maggie, interpretada por la actriz y cantante británica Marianne Faithful hace, sin que se le caigan los anillos.

Luego de fracasar y fracasar varias veces en el intento de conseguir un empleo o un crédito y sin pensar en el que dirán, acepta la única oferta que le aparece: masturbar a través de un agujero al público masculino de un club nocturno.
Así es que Maggie le dará vida a Irina Palm, tal es el seudónimo con el que elige trabajar.

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Este nuevo trabajo significará para Maggie la posibilidad de darle un futuro mejor a su nieto Oly, pero por otro lado, la convertirá en la comidilla de sus vecinos chismosos y desatará la furia de su hijo, cuando este descubra la verdadera ocupación de su madre.

Desde su historia es un film absolutamente conmovedor por la entrega y el amor que emana. También resulta interesante el contraste que plantea desde un mismo personaje, que de pronto y por necesidad, comienza a tener una doble vida. De día, la respetable y admirada Maggie y de noche una de las “manos” más requeridas de un club erótico.

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Este planteo, sin dudas es el atractivo de una película de bajo presupuesto, en la cual desde el director San Garbarski, hasta el elenco, son casi ilustres desconocidos para nosotros, hasta Faithful sorprende gratamente, logrando lucirse con una brillante actuación y escapando un poco del mote de ex de Mick Jagger, que la acompañó siempre.
Sin muchas aspiraciones la verdad, más que la de contar algo distinto y sin proponérselo, el film logró una importantísima repercusión entre la crítica y el público, destacándose en cuanto festival se presentó y dejando una inmejorable imagen nada menos que en Berlín.

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