Jumper
Si uno pudiese cerrar los ojos y con un solo pensamiento aparecer en el Coliseo romano, luego en el puente Golden Gate de San Francisco y en cualquier otra parte del mundo que siempre haya deseado viajar, seguramente, lo usaría al igual que lo hace David Rice (Hayden Christensen) en la película Jumper, quien tras caerse en un lago, descubre que tiene el poder sobrenatural de tele transportarse a donde desee tan solo con un abrir y cerrar de ojos.
Sin embargo, todo muy lindo, todo muy lindo, un día amanecer en Europa, otro día desayunar en Estados Unidos, otro almorzar en Asia, atravesar las paredes y hacer fortunas fáciles en las bóvedas de los bancos, pero a caballo regalado, en este caso, sí que había que haberle mirado los dientes y más cuando con ese poder se cruza la barrera de lo legal o se tocan los intereses de otro. Pero la diversión de David irá mermando, cuando primero descubra que existen otras personas que detentan el mismo don, que consiste en una anomalía genética que en caso que el “saltador” se encuentre alterado por alguna circunstancia en el momento del salto provoca severos daños en el medio ambiente y que existe una organización que a lo largo de la historia se ha ocupado de perseguirlos para asesinarlos desde las sombras y ante el desconocimiento del resto de la humanidad.

Dirigida por Doug Liman, el mismo de The Bourne Identity y Sr. & Sra. Smith, protagonizada por Hayden Christensen, Samuel L. Jackson, Jamie Bell, entre otros, Jumper mezcla el suspenso, la acción y la ciencia ficción en una historia absolutamente creativa como atrapante.
Enfrentamientos y persecuciones entre buenos y malos, enormes saltos en edificios y hasta de ciudad a ciudad muy logrados a través de efectos visuales pensados para darnos una idea del tamaño del poder que tienen los poseedores de don sobrenatural, Jumper, propone una vuelta de tuerca para contar la historia de un superhéroe del siglo XXI.




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