De un Día para el otro, una comedia francesa que alecciona sobre la falta de suerte o la sobra de esta
Dama o Caballero, según corresponda, si usted es de esos que se encuentran poseídos por la mala suerte cotidiana, es decir y para ser más gráficos, se levanta por la mañana y la cafetera le explota literalmente en la cara o cuando se procede a sacar la bolsa repleta de basura se le desfonda y toda la mugre que juntó en los últimos días se le esparce en el medio del living de su casa o antes de salir al trabajo mira por la ventana para chequear el estado del clima y ve que hay un sol que raja la tierra pero cuando cruza el umbral de su casa, inmediatamente, una tormenta casi perfecta lo empapa de pies a cabeza y obvio la misma lo sorprende sin la más mínima protección, bueno, tranquilo, no se desespere, porque aunque crea que esta mala suerte lo invadirá de por vida, la cosa puede cambiar, como el viento…
Bah, por lo menos eso es lo que intenta mostrarnos la cinta de producción francesa titulada De un Día para Otro, dirigida por Philippe Le Guay y protagonizada por Benoît Poelvoorde, que aunque todo vaya de mal en peor, un buen día la suerte cambia y todo empieza a salir a pedir de boca, sin embargo, al final tampoco está taaan bueeeno cuando todo sale perfectamente
Porque cuando la vida de François Berthier, que era algo así como el desastre que comentaba al comienzo, empieza a cambiar asombrosamente y de un día para el otro como reza el título de la misma traducido al español, el primer sentimiento por supuesto será la alegría por no tener que lidiar con tantos problemas, pero paralelamente Berthier descubrirá que la vida perfecta tampoco es la panacea y que a veces hay y es mejor tener que renegar un poquito.
Lo que se dice una auténtica historia con moraleja incluida y todo que divertirá, pero que también se propone hacer reflexionar sobre el valor de las pequeñas cosas que también tiene la vida.
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